Consolidación del Montepío (1951-1970)


La década de los cincuenta se inicia con un reajuste de las cuotas que pagan los socios con un incremento del 50% de las mismas. La Junta General del 16 de julio de 1950 es agitada por el debate de esta cuestión. Un socio propone que se vote esta propuesta pero el presidente lo impide al decir que todos los asuntos del Montepío hasta la fecha se habían resuelto por unanimidad y reclama la aclamación afirmativa de la totalidad del dictamen. Y lo consigue.


La estabilidad económica del Montepío es la tónica general de estos años. Se incrementan notablemente los fondos sociales de la Corporación con la compra sistemática de títulos de la deuda publica. Esta situación de bonanza economiza mejora las aportaciones de los conceptos de jubilación e incapacidad y las ayudas por fallecimiento ( 5.000 pesetas en 1953). En 1954 tienen lugar con toda la solemnidad los actos de las Bodas de Plata del Montepío. El Montepío ese mismo año adopta un ahijado que varón, se le imponen los nombres de Vicente y Miguel, nombres del fundador y primer socio del Montepío.


En 1954, en octubre, muere el tesorero histórico del Montepío, Manuel Chirivella Mejias. La Asamblea general de enero de 1955 es muy concurrida, asisten 136 socios. En la misma se da cuenta de la expansión del sello-donativo. En 1956 se acuerda la adquisición de una finca en la Calle Industria del Puerto para luego ponerla al servicio de los socios interesados. La Junta directiva del año siguiente acuerda otorgar una ayuda de 10.000 pesetas para los damnificados de la espantosa riada que arruino la ciudad de Valencia aquel año. En 1957 una señorita que ingresa en una orden religiosa solicita su dote nupcial. Se la conceden.


Todo no es positivo en aquellos años. en la junta general del 30 de julio de 1958 leemos la trascripción de la intervención del tesorero, señor Casaus:


“Ahora bien, hay algunos socios que encontrándose en condiciones de poder poner sellos, por holgazanería, poca voluntad, pereza o algún otro vocablo que me callo por miedo a ofender demasiado, yo pido a la junta que sean expulsados, ya que por el mero hecho de pagar solamente la cuota no es suficiente(...) Se que por hablar de este modo me expongo a vuestra critica ( exclamaciones de todos, no , no y aplausos) pero seria un cobarde si no lo hiciera. el Montepío necesita hombres que sepan trabajar en bien de los demás que se esfuercen poner sellos que es la salvación del Montepío y de los fines que persigue”


En noviembre de 1958 las cuotas de los socios son las siguientes: afiliados hasta 20 años, 6 pesetas. De 20 a 25 años, 9 pesetas. De 25 a 30 años la cuota sube a 12 pesetas. De 30 a 35 años son 14 pesetas. De 35 a 40 años asciende a 16 pesetas y hasta los 45 años se pagaran 18 pesetas y 20 pesetas a partir de esos años. Esta misma fecha la Junta acuerda la supresión de aquellos artículos y disposiciones que se oponen a que los afiliados femeninos tengan iguales derechos y obligaciones que los afiliados masculinos. También se acuerda añadir a los Estatutos el que el Montepío pueda constituir comisiones de carácter artístico-cultural y que la entidad pueda sustituir el subsidio por fallecimiento por una pensión vitalicia para la viuda o pensión para los huérfanos hasta su mayoría de edad.


En 1959 el presidente hace subir al estrado que preside la asamblea general a la señorita Adela Gabarda y hace constar en el acta su renovado entusiasmo y eficacia que ha logrado situar la empresa donde trabaja en el primer lugar de utilización de los sellos y que incluso, a pesar de sufrir una fractura en el brazo, no dejo de trabajar en pos del Montepío. Se le entrega un ramo de flores entre cálidos aplausos de todos los asistentes. Es prodigiosa esta señora pues su labor será igualmente mencionada en años sucesivos. Verdadera activista del Montepío, recibe ramos y felicitaciones los años 1963, 1964 y 1969. Que así conste, en nuestra pequeña historia del Montepío, esta extraordinaria militante del Montepío.


Desde luego todos no eran así. En 1962 la documentación señala la asistencia de solo 81 socios al pleno de los 436 afiliados de aquel año. Un porcentaje descorazonador. Pero los problemas mas importantes en el horizonte del Montepío vienen por el crecimiento de los socios jubilados en la actualidad y los que están a punto de hacerlo. Se hace necesario una revisión a fondo de las fuentes de financiación del Montepío y revisar también las cuotas. el objetivo de esta revisión a fondo de la política financiera del montepío es impedir que las prestaciones sean meramente simbólicas. Es preciso igualmente incrementar el numero de afiliados jóvenes y proceder a un estudio de viabilidad del Montepío. En noviembre de 1963 fallece el presidente del Montepío, Juan Miguel Olcina. Ha sido hasta ahora uno de los presidente mas longevos en la dirección del Montepío, mas de veinte años al frente. Tras un emotivo homenaje le sucede en la dirección un hombre de su equipo, José Maria Bel Pérez.


De todos modos, aunque aparezcan algunos nubarrones en el horizonte, el Montepío goza de una buena salud económica a finales de los años sesenta. En 1966 compra por 150.000 pesetas la sede social situada en la calle J. J. Domine 19-4. En 1967 la memoria afirma los siguiente:


“ La Junta directiva desea poder aumentar los importes de las jubilaciones e incapacidades, pero con los actuales ingresos para atender a sus 49 jubilados y 5 incapacitados con una previsión de alrededor 5/6 fallecimientos anuales, se llega fácilmente a la conclusión de que matemáticamente no es posible hacer incrementó alguno. Existe la difusión del sello del Montepío, y a pesar de que una gran mayoría de casas del ramo vienen imponiéndolo, y afortunadamente algunos asociados se preocupan de ello, y a unos y otros queremos reconocer su labor, hemos de señalar sin embargo la apatía manifiesta en algunos sector, cuya colaboración es nula y que podría ser muy decisiva para la prosperidad del Montepío”.


Por estos años la cuota de entrada estaba fijada en 75 pesetas hasta los 25 años de edad y 150 en adelante. Las cuotas mensuales partían de 10 pesetas y subían cada tramo de diez años otras diez alcanzando las 50 como máximo. Las pensiones que se pagaban mensuales en caso de jubilación o inutilización eran de 400 pesetas mensuales, siendo los subsidio por fallecimiento de seis mil.


En 1968 afirma tener un superávit contable importante, con incrementos de nuevos socios y sellos-donativos. aquel año el Montepío tiene 593 afiliados. El 8 de febrero de 1970 a la asamblea general asisten 102 socios lo cual significa una clara reactivación de la vida asociativa y de la buena marcha y sana administración del Montepío de la que hablan los documentos de aquellos años. Los ingresos en 1971 alcanzan casi el millón de pesetas. El pasivo de la entidad es de mas de tres millones. El Montepío puede mirar con optimismo el futuro.


El 5 de marzo de 1972 la Asamblea General del Montepío, reunida en el salón noble del Ateneo Marítimo, elige un nuevo presidente y Junta Directiva:


  • Presidente: Rafael Lapasio Ibañez
  • Secretario: Juan Sanchis Peris
  • Tesorero: Francisco Gadea Quiles
  • Vocales: Manuel Navarro Ferrer, Vicente Roda Gallert, Vicente Domingo Bou
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